Era una noche de luna.
Una vez mas me veo trepando la montaña rusa… solo que esta vez, siento que en el carro no voy solo, y que voy en ascenso. Y es en estos momentos cuando uno quiere seguir jugando, pero, tramposamente, cambiar las reglas, y pensar que lo que sigue no es una caída, sino el vértigo del aire fresco en la cara y de lo inesperado por venir.
Varios loops han habido desde la última vez que escribí.
Harto de contar lo mismo, levanto la púa del disco de vinilo y me re-pienso.
Ayer operaron a mamá de la rodilla. Estove con ella en toda su recuparación, y ahora pienso que , nuy en el fondo, inconscientemente, tal vez esperaba qu emi hermano al menos la llamara para ver cómo había salido. Nada.
Y ahí estoy, parado nuevamente en mi estoicidad. El el chiste, en la broma, en ser eficiente, rápido, útil, estar cuando se me necesita, sin titubeos o demoras. Me quedé en su casa junto con Leti hasta que se estabilizó, y contrario a mis planes o predicciones (se pueden hacer y tener la certeza de que alguna vez, efectivamente, se concreten tal y como los ideamos?) me quedé a dormir en casa de mamá y postergué todos los asuntos pendientes.
Por qué? porque es el momento. Es el ahora.
Es lo que vivimos, lo anterior ya fue y lo que viene es, pues… incierto.
Hoy fui a una ceremonia de premios de la Asociación de Crtíticos de Cine del Uruguay.
“El Cuarto de Leo ganó 10 nominaciones”. 10. Enrique es el mejor director del año, el mejor guionista, y “El Cuarto” es, enttro otros premios, la mejor película del año para la ACCU.
Y ahí entendí.
Que no hay pereza que valga el separarte de los “amigos que son familia”. De tu familia de la vida, de tu parentezco por elección. En determinadas tribus todos los descendientes de padre, madre y sus respectivos hermanos y hermanas, se consideran hermanos entre sí y sus padres son todos los padres. Es una generación dando vida a otra, que establece sus propios vínculos, allende lo consanguíneo.
Y hoy festejé con mi harmano de la vida, mis hermanos los actores, mis tías amigas, mis hermanos sanos y mis hermanos en tratamiento. Mi alegría era la de todos, y la de todos la mía. Grité, festejé, me saqué las ganas de celebrar los logros, los trunfos, la vida, como una ópera prima.
Hoy estoy feliz por los demás y por mí. Porque pertenezco, porque tengo mi lugar en el mundo. El las buenas y en las malas, junto a todos los que quiero. Y soy querido, y sonreído, y abrazado. Qué más se puede pedir?